POLICIA NACIONAL DE HONDURAS

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Presuntos sicarios son capturados en flagrancia tras persecución policial en Juticalpa portando armas de alto calibre

  • Cuatro presuntos sicarios, entre ellos una menor de edad, fueron requeridos tras una intensa persecución en Juticalpa, Olancho
  • Durante el operativo se decomisaron armas automáticas de alto calibre y un vehículo sin placas

Juticalpa, Olancho. Lunes 7 de julio de 2025 | En el marco de la estrategia Guerra Contra la Extorsión y en cumplimiento al Decreto Ejecutivo PCM 22-2025, la Policía Nacional de Honduras asestó un duro golpe a estructuras delictivas vinculadas al sicariato, al requerir a cuatro personas, entre ellos dos hombres y dos mujeres, una de ellas menor de edad, en el municipio de Juticalpa, departamento de Olancho.

La acción fue ejecutada por equipos combinados de la Unidad Departamental de Prevención No. 15 (UDEP-15), la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales (DNFE) y la Dirección Nacional de Prevención y Seguridad Comunitaria (DNPSC), quienes respondieron de forma inmediata y estratégica tras el crimen ocurrido la tarde del domingo 6 de julio en la colonia Villa Paraíso, donde fue asesinado a balazos el ciudadano Marco Tulio Barahona Flores, de 54 años de edad.

Según testigos, la víctima se encontraba sentada frente a su vivienda cuando fue atacada por sujetos a bordo de una camioneta blanca sin placas.

Las cámaras de seguridad del sector captaron el paso del vehículo, información que fue clave para activar un protocolo de cierre de ciudad, cerco perimetral y búsqueda intensiva.

Los agentes iniciaron un rastreo por distintos barrios de Juticalpa y al ubicar el automotor en circulación en el barrio de Jesús, intentaron interceptarlo.

Sin embargo, los sospechosos emprendieron la huida y abrieron fuego contra las patrullas policiales, provocando un intercambio controlado de disparos.

La persecución se tornó de alto riesgo, por lo que los equipos tácticos de la DNFE maniobraron en dos frentes, flanqueando al vehículo desde diferentes direcciones hasta lograr acorralarlo sin que se reportaran heridos.

Tras detener la marcha de la camioneta, los uniformados aseguraron a sus ocupantes y realizaron el respectivo registro del automotor, encontrando en su interior un fusil de asalto de color negro, de alto calibre, tipo militar, y una escopeta marca SCORT, serie 3922**, también de uso prohibido en manos civiles.

Ambas armas representan un grave riesgo para la población y para las autoridades policiales, dado su poder letal y capacidad de fuego.

Los detenidos fueron identificados como dos hombres de 34 y 40 años, ambos con antecedentes penales por delitos como porte ilegal de armas, atentado, lesiones, hurto, tráfico de drogas, violencia doméstica y escándalo público.

Junto a ellos viajaban dos mujeres: una joven de 22 años y una menor de apenas 14 años, ambas residentes en el sector de Jutiquile, quienes quedaron bajo detención preventiva y en proceso de investigación al ser halladas dentro del vehículo utilizado para escapar del lugar del crimen.

Según las investigaciones preliminares, los dos hombres capturados estarían vinculados a una estructura de sicariato que opera en la zona, y serían los principales sospechosos de haber perpetrado el asesinato del albañil Marco Tulio Barahona.

El operativo no solo permitió detener a los presuntos responsables en flagrancia, sino que también garantizó el aseguramiento de evidencia contundente, incluyendo las dos armas de fuego de uso prohibido, municiones y el vehículo sin placas utilizado para cometer el crimen y luego intentar evadir a las autoridades.

Todos los capturados fueron remitidos a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) en Juticalpa, donde se les procesa por los delitos de asesinato, tenencia ilegal de armas de uso prohibido y permitido, atentado contra funcionarios del orden público, y por suponerlos miembros de una red criminal organizada.

La Policía Nacional destaca esta operación como un ejemplo de efectividad operativa, reacción inmediata y trabajo articulado entre unidades tácticas e investigativas, demostrando que el delito no tiene espacio para esconderse.

Asimismo, reitera su compromiso con la protección de la vida y la seguridad de los hondureños, garantizando que crímenes tan atroces como este no queden impunes y que los responsables enfrenten todo el peso de la ley.